Sobre el sexo

Alexander A. Ramírez M.

El sexo para un hombre es una forma de diversión, de distracción, de escape, de expresión. No es un elemento de vínculo per sé, aunque el resultado del mismo puede propiciar la exploración de otros campos en una relación.

De hecho una relación casual basada en el sexo es muy divertida, ya que comienza con la novedad y el desenfreno. Cuando este desenfreno termina y empiezan las preguntas, sencillamente nos desaparecemos, en muchos casos, o nos quedamos pegados en otros.

El sexo pertenece al dominio de los sentidos y su atractivo radica en la excitación de los mismos, su exploración tiene que ver con explorar el cuerpo, con relación a otro cuerpo o sencillamente que nos exploren.

Esta exploración es baja cuando solamente atiende la necesidad propia en detrimento de la dignidad del otro. Es decir, el otro no importa mientras se satisface mi necesidad de excitación y desahogo. Cuando la exploración es mutua y ofrece posibilidades a ambos, es grandioso.

El sexo en general no te vincula a alguien, solamente vincula tu cuerpo, tu mente se vincula en la intimidad.

Como hombres tenemos muchas fantasías sexuales con mucha gente, en muchos casos cuando se consuma la fantasía, no hay satisfacción personal. Nada es como uno se lo imagina y cualquier detalle nos molesta con facilidad.

El cuerpo aunque importante en nuestra relación con el mundo, no produce por sí solo satisfacción trascendental. Solamente desahoga nuestros deseos. Es similar a cualquier droga o como el alcohol.

El sexo es adictivo, ya que produce excitación de los sentidos, en esta búsqueda de excitación, podemos encontrar un vacío que se crea con la atención del cuerpo solamente, restándole importancia a nuestra mente.

Las relaciones trascendentales son las relaciones íntimas que atienden y satisfacen las necesidades del cuerpo y la mente. Las que ofrecen una vinculación adicional, las que ofrecen intimidad.

Otro atractivo del sexo es la búsqueda de novedad, de variedad. El sexo en este caso es divertido, sin embargo las posibilidades no son infinitas y al querer agotarlas, nos desviamos en nuestra búsqueda. En el camino podemos dejar de actuar racionalmente, llevados por una adicción. Como todas las adicciones, se convierte en patología y lo que toca es la rehabilitación, que en el fondo es la búsqueda de un reencuentro con el balance del la mente y el cuerpo. Evidentemente con la posibilidad de la recaída.

En el camino del sexo puro nos perdemos a nosotros mismos, por escoger solamente un aspecto de nuestra composición, en definitiva hay que encontrar el balance y además de buscar buen sexo, también buscar la intimidad.