Los escurridizos nunca llegan

Alexander A. Ramírez M.

En el mundo gerencial son los resultados los que hablan. Hay “gerentes” que son muy hábiles buscando excusas sobre porque algo no funciona o las dificultades que “impiden” alcanzar un objetivo.

El lenguaje gerencial que se basa en la acción resolutoria, en la superación de circunstancias es el que perdura. Sin embargo, hemos visto también “gerentes” que ascienden por la confianza que inspiran, pero no necesariamente porque han demostrado resultados. Es decir, toman decisiones que luego viven justificando ya que el universo conspira en su contra. Son hábiles para escurrir la responsabilidad y aputar al otro. He visto muchos profesionales ser víctimas de este tipo de mañas, profesionales de primer nivel, para luego ver que el gerente acostumbrado a apuntar al otro, no alcanza metas y no se compromete. Algunos muy hábiles propiciando cambios antes de que se note la falta de efectividad en la acción. Es decir, viven generando buena impresión inicial, afectan a otros profesionales con su accionar y antes de mostrar resultados vuelven a cambiar. Esto es lo que yo llamo escurridizos.

El sentido es que todos los que están alrededor se dan cuenta de ese proceder y eso afecta profundamente la reputación del gerente. Este efecto luego se nota en sus carreras profesionales ya que las oportunidades de crecimiento ya no se presentan de la misma manera en el futuro.

También los suelo llamar las liebres vs. las tortugas. La habilidad fundamental de las liebres es que son “pico de plata”. Son muy bueno mercaderes de ideas o razonamientos, pero no necesariamente de resultados.

Evidentemente, prefiero a las tortugas. Que poco a poco abonan en la dirección del logro hasta alcanzarlo. En el largo plazo no es sostenible la actitud del escurridizo, así que es mejor aprender a comunicar las ideas y comprometerse con resultados de forma continua. Lo que se aprende con la experiencia es que no hay vía rápida para generar algo que sea sostenible, pero la juventud insiste en buscar esas vías rápidas. El gerente debe ser hábil para generar resultados tempranamente y continuamente. Esa es la vía sostenible y que garantiza una reputación que seguramente va a generar mejores oportunidades en el futuro.