Emprender

Alexander A. Ramírez M.

Noto con preocupación que muchos de mis contemporáneos se han conformado con una carrera segura y sin embargo se sienten insatisfechos ya que identifican la inestabilidad e incertidumbre con parálisis.

En las épocas de crisis muchos se repliegan defendiendo lo que tienen, inclusive los que no tienen, también se paralizan. En un país donde el 80% son pobres y la clase pudiente solo el 5%, realmente la mayoría no tiene mucho que perder. Por lo que en momentos de crisis hay que prepararse para emprender.

El que no aprovecha una crisis de cualquier tipo se deja envolver y llevar por ella. El que la aprovecha, sencillamente entiende sus efectos, identifica los espacios que se crean y contribuye a cambiar su realidad. La iniciativa emprendedora tiene mucho que ver con identificar espacios y llenarlos o crear nuevos y desarrollarlos. Ambas estrategias son válidas y se complementan. Algunos negocios serán abandonados por el temor inicial. Sin embargo las crisis plantean nuevos problemas que permiten desarrollar nuevas ideas como negocios.

Es muy interesante que la mayoría de los ejecutivos han tenido iniciativa empresarial en ambientes públicos o privados y su exposición a estos ambientes les permite obtener las herramientas para enfrentarse con más preparación a las distintas circunstancias que se le presentan. Este ciclo es precisamente lo que permite que un gerente tenga más criterio y experiencia.

La iniciativa Emprendedora hay que propiciarla como proceso de preparación y al mismo tiempo como la oportunidad de desarrollar negocios e impulsar el desarrollo. La responsabilidad del presidente de una empresa es precisamente identificar los talentos emprendedores que creen nuevas realidades para la empresa, encuentren las oportunidades de mejora y la transformen. El emprendedor está llamado a ocupar estos espacios dentro de las corporaciones, para renovarlas y sacarla de su zona de confort.

Ahora la iniciativa emprendedora debe estar orientada y educada. En este sentido es importante desarrollar destrezas en diversos campos para mantener una visión global que permita entender las implicaciones del desarrollo de nuestras ideas. Sobretodo hace falta desarrollar esa sensibilidad, ese olfato que indica si lo que hace está bien o sencillamente nos lleva a un callejón sin salida.

Las competencias útiles son: visión estratégica, visión de negocio, manejo y capacidad para armar equipos de trabajo, orientación al logro y capacidad para comunicarse. Existen muchas más, sin embargo el emprendedor, definitivamente debe entender que debe conformar equipos de trabajo que complementen y asesoren de manera apropiada en las áreas de especialidad.

Adicionalmente quiero reseñar algo, el emprendedor aprende haciendo y en la medida que hace y se equivoca crece y se consolida. Muchos sencillamente no entienden este proceso ya que el “fracaso” los paraliza. Para el emprendedor no hay fracaso posible, solamente aprendizaje.